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El mercado celebra el descuento de la primera factura electrónica de una pyme


Se descontó la primera factura de crédito electrónica en el Mercado Argentino de Valores. La tasa fue de 45% a 50 días.

Julio 2019

Ernesto Allaria

La Ley de Financiamiento Productivo habilitó a las pymes a descontar sus facturas de crédito electrónicas en el mercado de capitales. El objetivo de la normativa era brindar financiamiento a las pymes que son proveedoras de grandes empresas, de modo que puedan agilizar costos.

A más de un año de la sanción de dicha ley, ingresó en Caja de Valores la primera factura de crédito electrónica y se descontó por intermedio del Mercado Argentino de Valores (MAV).

Se trata de un documento emitido por la pyme DPMG S.A. –dedicada a la venta de gas refrigerante– por los servicios prestados a Newsan S.A. El valor es de $ 4.023.612,80 y la tasa fue de 45% para una factura a 50 días, lo que significa una diferencia de 15 puntos porcentuales con respecto a la tasa de 60% que informó el Banco Central para el descuento de documentos en banco en su último informe monetario mensual. 

Hacia octubre, la mayoría de las empresas tendrán que emitir este tipo de comprobantes a partir de $ 100.000

"En MAV, junto con Caja de Valores, tenemos plataformas operativas adaptadas para incorporar este nuevo instrumento que se suma a la negociación de otros productos claves como el Cheque de Pago Diferido y el Pagarés”, sostuvo Fernando Luciani, Ceo de MAV. Además, adelantó: “Tenemos conocimiento de que muchos agentes están muy cerca de sumar nuevas facturas conformadas para su negociación en el mercado de capitales”.

Balanz Capital actuó como agente de la pyme que descontó la factura. Su Ceo, Claudio Porcel, confió: “Esperamos que esta sea la primera de muchas facturas descontadas en el mercado y que sirva para que más pymes y grandes compañías conozcan y aprovechen las oportunidades y herramientas que brinda el mercado de capitales para potenciar el desarrollo de la empresas argentinas”.

Esperan más operaciones

En principio las empresas solo estaban obligadas a emitir factura de crédito electrónica por importes mayores a $ 6 millones. Sin embargo, a comienzo de junio esa normativa se modificó y rebajó los valores. Hacia octubre, la mayoría de las empresas tendrán que emitir este tipo de comprobantes a partir de $ 100.000.

“La pyme envía a Caja de Valores la factura para su custodia y luego puede decidir a través de quien la descuenta. Puede ser en un mercado, en un banco o en una fintech dedicada al factoring, siempre que esté autorizada por la Comisión Nacional de Valores”, explicó Martín Baretta, gerente de servicios al cliente de Caja de Valores.

Cuando la pyme lleva su factura a Caja de Valores no paga comisiones porque la depositaria le ofrece un período de gracia. Una vez que el título se vende, la entidad le cobra una comisión por custodia al inversor que compró la factura a descuento.

Las facturas de crédito electrónicas están lejos de tener un mercado secundario como el de los bonos. Por ahora, solo se realizan operaciones puntuales.

Los inversores institucionales son los que compran este tipo de instrumento y se lo quedan hasta su vencimiento, cuyo plazo máximo llega a 90 días. Caja de Valores asume el rol de centralizar el cobro de las facturas y transferir el dinero a los inversores que la hayan adquirido a descuento.

Con frecuencia, las pymes le emiten facturas a una empresa de mayor tamaño de la que son proveedoras. Dichos documentos se cancelan en un plazo de hasta 90 días. Con el régimen de factura de crédito electrónica, las pymes pueden descontar automáticamente esas facturas. De esta manera, pueden financiarse y hacerse con el dinero antes, aceptando una tasa de descuento.

Si el destinatario de la factura se niega a que ingrese a este sistema de descuento debe justificarlo mostrando otro medio de pago por el que cancelaría esa obligación. Al respecto, vale destacar que la gran empresa puede evitar la negociación de la factura haciendo el pago con un cheque de pago diferido antes de los 30 días posteriores a la emisión.

De todos modos, el instrumento está lejos de tener un mercado secundario como el de un bono. “Se trata de operaciones puntuales, no es como un título público que se emiten varios al mismo tiempo. El titular de la factura busca en cada caso la tasa que más le conviene para descontarla”, comentó Baretta.

Además de la custodia de las facturas, Caja de Valores está obligada a realizar un ranking de los mejores pagadores de estos instrumentos. Así, cuando el mercado gane profundidad, las facturas cuyo pagador final sean empresas más cumplidoras se descontarán a una tasa mejor que las aquellas en las que la compañía obligada sea más irregular en sus pagos.

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El Cronista
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Caja de Valores - Grupo BYMA
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